Tras unos últimos partidos en los que el portero mostoleño Iker Casillas se ha visto cuestionado por la prensa española, el sábado, fue ovacionado y coreado por la afición del Bernabéu tras una espectacular actuación. El guardameta volvió a su mejor nivel y al papel al que nos tiene acostumbrado que es hacer paradas imposibles y salvar al Real Madrid de acabar pidiendo la hora ante un Celta de Vigo que en ningún momento estuvo a la altura del conjunto local pero que dispuso de alguna ocasión muy clara que si no hubiese sido por el Íker hubiese creado muchos problemas a los merengues.
Tras una de las paradas del portero blanco, el estadio le gritó: "Iker, Iker, Iker..." demostrandole que aunque la prensa le critique, el madridismo está con él y quieren que se mantenga en el club que le vio nacer durante muchos años.
Twitter: @alvarojim
lunes, 22 de octubre de 2012
El Bernabéu no da la espalda al santo
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